martes, 31 de julio de 2012

Nuestra Misión Personal

¿Encuentran alguna relación entre los términos desapego, duelo, perdón, libertad y búsqueda?
Y más aún, ¿que todo esto tenga una relación determinante con el hecho de descubrir nuestra misión personal aquí en la tierra?
Pues comparto con ustedes lo siguiente:
Para que una silla pueda ser ocupada, es necesario que se encuentre desocupada.
Si quiero brindarle a mi vida “aires renovados” es decir, proyectos nuevos, redirección de caminos, reestructuración de objetivos, etc. enfrentando y venciendo verdaderamente las diversas maneras de resistencia que se me presentarán, debo sentirme lo suficientemente libre para emprender la búsqueda y esto requiere vivir una etapa de desapego a través del duelo y del perdón.

John Monbourquette nos lo explica de una forma puntual:

“…es necesario romper con lo que ha sucedido antes, con el fin de planear el futuro. Cada transición, empieza con un final.
Mientras obstinadamente nos mantengamos aferrados a lo que ya no está, estaremos condenados a quedarnos prisioneros allí, a vivir en un mundo irreal y luego a estancarnos en una esterilidad física y espiritual.
Antes de que podamos entrar a una nueva fase, debemos separarnos del pasado creando cambios, no solamente en el exterior, sino de manera especial en el interior.
Muchas personas no pasan de la etapa de la ensoñación. La búsqueda de su misión queda en espera mientras ellos siguen prisioneros de un dolor que no resolvieron, enredados en recuerdos tristes. Como resultado, sus planes para el futuro quedan paralizados o seriamente averiados. Un pequeño lazo alrededor de la pata de un águila es, después de todo, suficiente para impedirle que despliegue sus alas para volar por encima de las cumbres montañosas. Meister Eckhart nos recuerda: “Si deseas convertirte en aquello para lo que fuiste hecho, debes dejar de ser lo que eres”.
Si conseguimos desapegarnos de lo que en todo caso pertenece a una época pasada, en otras palabras, si morimos a lo que ya pasó, sucederá algo inesperado. Al renunciar a lo viejo, comenzaremos a revivir otra vez y encontraremos de nuevo el deseo de crecer. Es por esto que es de gran importancia que digamos adiós, que nos desapeguemos para que podamos profundizar en lo que somos y luego estar listos para realizar nuestro proyecto de vida.
Para resolver nuestro dolor debemos tomar conciencia de nuestras pérdidas, darles nombre y atravesar diversas etapas.”

Básicamente existen dos tipos de pérdidas que podemos experimentar durante el camino de nuestra vida: las previsibles y las imprevisibles.
Dentro de las previsibles tenemos las correspondientes a cada periodo de la vida: el nacimiento, la infancia, la adolescencia, la juventud, la vida de pareja, el matrimonio, la mediana edad, los hijos que se van del hogar, la jubilación, la ancianidad.
Y las pérdidas inesperadas o imprevisibles serían: la muerte de un ser querido, un accidente, un divorcio, la bancarrota, los fracasos, las decepciones amorosas, etc.

“…lo repentino e inesperado de estas pérdidas, a menudo hace más difícil superar el dolor. A pesar de la naturaleza dramática de este tipo de pérdida, aun es posible pasar por su proceso de duelo.”

Lo que necesitamos perder para perseguir nuestro ideal, es el miedo a lo desconocido.
Silenciar nuestros sueños que  amenazan nuestra paz y seguridad, dejan como resultado: inquietud, hastío, pesimismo, agresividad, depresión, disgusto, fastidio, cansancio…
¿te resultan familiares estos estados de ánimo? 

“Cuando la vida pierde sentido para nosotros, se manifiesta en forma de melancolía, cambios de ánimo o sensación de tedio con la existencia. Esta condición aflige a muchas personas el día de hoy: el mundo pierde su color, el corazón se siente pesado; se apoderan de ellas sentimientos de descontento, vacío y futilidad; nada las satisface, nada las emociona. Lo que solía ser la alegría de su vida, ya no lo encuentran satisfactorio. Languidecen en un vacío que intentan llenar con cosas y actividades que sólo terminan haciéndolas sentir más decepcionadas. Algunas se vuelven escépticas, otras crueles, algunas se recogen en un aislamiento perjudicial, otras se refugian en el consumo, en la enfermedad o la depresión. Algunas intentan llenar el vacío interior con el alcoholismo o con un comportamiento sexual inapropiado, cuando no se dejan tentar por pensamientos suicidas. ¿Qué sentido tiene vivir? ¿No hay nada más en la vida aparte de la misma vieja rutina? ¿Para qué seguir? . Todos estos son signos de neurosis existencial.”

“Viktor Frankl define la frustración existencial como la ausencia radical de sentido en la vida de una persona. La raíz de la neurosis espiritual es la ausencia de una razón para vivir, especialmente en una persona que ha perdido toda su pasión. ¿A dónde puede recurrir una persona para curarse de este sentimiento sombrío, de esta depresión profunda? ¿Qué podría darle un significado renovado a nuestra vida? La respuesta yace, en gran medida, en el descubrimiento de nuestra misión.”

“El perdón es un medio excelente para desprenderse. Cualquiera que piense que es posible salir de una relación, una situación o un lugar de trabajo con resentimiento, amargura o rabia sutil en su corazón, se está aferrando a una ilusión, porque el equipaje que arrastra consigo se va a volver muy pesado.”

“No es inusual que las personas que estén sufriendo se sientan impotentes para sanarse a sí mismas y reconstruir su futuro; son proclives a vegetar en su resentimiento, reviviendo constantemente el dolor de la herida que sufrieron. Se quedan atascadas en un pasado doloroso que arruina su presente y les impide prever un futuro promisorio. El temor a ser lastimadas otra vez las persigue y les cierra las puertas a todos los prospectos de riesgo o de éxito. Han perdido la fe en sí mismas y ya no ven cómo pueden realizar su sueño. La búsqueda de su misión resultará imposible mientras su herida no se sane.
Hay que resaltar, primero que todo, la necesidad de embarcarse en un proceso de perdón a sí mismos y a los demás, con el fin de sanar y de ser liberados de las heridas que hemos sufrido. En segunda instancia, hay que hacer énfasis en que apropiarnos de nuestra herida y ocuparnos de ella adecuadamente nos permite descubrir un nuevo sentido para nuestra vida y nuestra misión.”

“El perdón evita que quedemos atrapados en el deseo de venganza; (¿sabías que existe una forma pasiva de venganza que se alimenta de una rabia silenciosa que nos impide vivir y dejar vivir a los que nos rodean? Se expresa en forma de depresión, nostalgia, abatimiento, falta de iniciativa y entusiasmo, apatía, falta de sentimientos, un estado constante de tedio indefinible, etc.) ¡Qué gasto de energía tan inútil! Así envenenamos nuestra propia vida y las vidas de nuestra familia y amigos.
El perdón nos hace conscientes de nuestra herida y la sana; restaura nuestra autoestima y la confianza en nuestros propios medios. El perdón nos abre al futuro y hace posible que realicemos nuestra misión.”

No es mi deseo que este compartir quede tan solo en un escrito, es por eso que compartiré con ustedes el recorrido hacia el perdón que la vida me fue mostrando a través de mis vivencias y algunos de mis maestros que conocí durante ese caminar.
Si verdaderamente deseamos que el perdón se dé desde nuestro corazón y no de “dientes para afuera” considero que será necesario tomar en cuenta lo siguiente:

-          después de ubicar claramente a la persona de la cual necesito y deseo liberarme a través del perdón, debo conocer lo más que me sea posible sobre ella, su historia de vida principalmente lo que vivió en su infancia, sobre todo conocer cómo fueron sus padres con ella, con él. Tendré que convertirme un poco en investigador indagando con familiares, amigos, vecinos etc. para obtener la información de su historia de vida ya que esto será precisamente lo que me llevará al segundo momento, la comprensión.
-          Si yo ya conozco por lo menos los elementos básicos de la historia de vida de esa persona, yo puedo entonces sí, comprender su conducta, lo que me hizo, lo que me dañó. Los motivos verdaderos (que generalmente son inconscientes) que la llevaron a hacer o decir aquello que tanto daño hizo.
-          Si yo ya conozco y comprendo, entonces puedo sentir compasión por ese ser porque ya lo entiendo. Sentir compasión es estar “con tu pasión” ser empático, ponerme en tus zapatos y ahora sí, de aquí al perdón solo hay un paso.

Un elemento de importancia capital cuando deseamos realizar algún cambio en nuestras vidas (de la índole que sea) y que se torne complejo, es tener muy claros los beneficios que obtendremos de ese movimiento ya que esto se convierte en el impulsor, en la energía para llevar a cabo nuestra evolución hacia una consciencia más amplia que nos permita llegar hacia la claridad de nuestra misión aquí en la tierra.

La libertad inalienable que todos poseemos encuentra ahora sí un espacio adecuado pudiendo ubicarnos en la búsqueda del sentido de nuestro existir, búsqueda que será continua en nuestro andar y que precisamente retribuirá de sentido y energía nuestro diario vivir.


Monbourquette, John. Cómo descubrir tu misión personal. Ed. San Pablo. 2009.


  

viernes, 20 de julio de 2012

La familia como soporte... Lazos que unen.

Creo en la familia como el espacio por excelencia que cobija y brinda los elementos indispensables para el desarrollo de nuestra seguridad interior, favoreciendo la presencia de un  tipo de "blindaje" ante las adversidades inherentes a la vida, por las que todos pasamos, permitiéndonos hacerles frente de una manera mas enriquecedora que destructiva para nosotros mismos y nuestro entorno.

El libro "No hay padres perfectos" escrito por el Dr. Bruno Bettelheim, lejos de presentarse como los consejos de un experto, nos brinda herramientas para que descubramos que somos capaces de comprender plenamente y a nuestro propio modo, los problemas que nos presenta la vida en el arte de ser padres y así mismo, darnos cuenta que poseemos la capacidad de resolverlos de una forma creativa y vinculados con nuestra realidad.

El Dr. Bettelheim, fue uno de los psiquiatras y psicólogos infantiles más influyentes del siglo xx y de quien, de su obra citada, tomo los siguientes párrafos para su reflexión, invitando particularmente a los padres de niños que se encuentran cursando su infancia o a los que están pronto a serlo o desean serlo, a que realicen la lectura de este maravilloso libro que nos lleva a encontrar el camino para establecer una mutua relación gratificante con nuestros hijos, que finalmente nos hará revestirnos de un gran sentimiento de seguridad.

“…nada configura más la personalidad de un ser humano que la experiencia de vivir en familia.”

“Al ver que en la familia se alegran juntos del bienestar de cada uno de sus miembros o comparten las preocupaciones que se presentan, la persona se convence de su importancia y del gran valor que tiene para ellos; y en esto se basarán sus convicciones acerca de  “su propio valor como persona”.

“En la medida en que nos sentimos importantes para las personas que son significativas en nuestra vida, nos sentimos seguros y las presiones de los celos se reducen en la misma medida. Una familia es feliz viviendo junta si, cuando las cosas le van mal a uno de sus miembros, todos los demás le apoyan y hacen de su desgracia una preocupación común."

"Una familia feliz no es aquella en que nada va mal nunca, sino aquella en que, cuando algo va mal, al causante o a la víctima no se le echa la culpa de lo que sucede, sino que recibe ayuda en su desgracia. Porque si uno de los miembros de una familia anda deprimido y nadie le ayuda a levantarse, ¿cómo puede sentir que su familia es el refugio que le brinda seguridad?”

“En vista de ello,  ¿qué ha de hacer la moderna familia?  No podemos y no debemos esperar que las amenazas de fuera nos unan… Dado que la seguridad física ya no es el principal servicio que la familia presta a todos sus componentes, la seguridad emotiva debe reemplazarla."

"A pesar de todos los experimentos, la sociedad humana jamás ha encontrado mejor manera de educar a sus hijos que dentro de la familia, ni mejor sistema para obtener bienestar emotivo, ni mejor marco dentro del cual la persona pueda tener verdadera intimidad con sus padres, una relación que le dé seguridad interior para el resto de su vida.”

"La seguridad que brinda la sociedad está bien, pero no puede proporcionarte seguridad interior, ni calor y bienestar emotivos, ni respeto a ti mismo, ni sensación de ser útil. Todas estas cosas sólo los padres pueden darlas a sus hijos, y como mejor pueden hacerlo es cuando también se las dan el uno al otro. Y si no las recibes de tus padres, es dificilísimo adquirirlas más adelante, y, en el mejor de los casos, serán siempre precarias. Así pues, todo depende de si la familia moderna puede proporcionar esta seguridad emotiva basada  en la intimidad personal y en el amor y el respeto mutuo de todos sus miembros.”

“Si queremos construir una base firme para la vida en familia partiendo de los lazos emotivos que existen entre sus miembros, debemos tomarnos los sentimientos muy en serio, en especial los de infelicidad. La razón se funda en que cuando estamos de buen humor casi todo el mundo disfruta de nuestra compañía. Por lo tanto, es muy importante que prestemos la máxima atención a todos los integrantes de la familia cuando se sientan desgraciados, así como que nos esforcemos por comprenderles; que les demostremos que no los consideramos tan frívolos como para ser capaces de superar una infelicidad en cuestión de unos momentos.”

“También es necesario que recalquemos desde el principio la importancia de los lazos emotivos  en nuestras vidas y que los fomentemos tan asiduamente como sea posible."

"Debemos interesarnos tanto por ellos como nuestros antepasados se interesaban por buscar la salvación y la supervivencia. Debemos dedicarles tanto tiempo y esfuerzo como los padres de épocas anteriores se dedicaban a trabajar juntos con sus hijos para que la familia funcionase desde el punto de vista económico. Éstas eran las circunstancias de las cosas esenciales que unían a la familia, y cuando ésta conseguía salir adelante, cada uno de sus miembros se alegraba de pertenecer a ella y esto le daba seguridad."

“Hoy día corresponde a los lazos emotivos hacer todo esto. Cuanto más fuertes hagamos estos lazos, más probabilidades habrá de que todos y cada uno de los miembros que conforman la familia, lleguen a ser personas fuertes y seguras.”

Bettelheim, Bruno. No hay padres perfectos. Ed. Crítica. Biblioteca de bolsillo.

miércoles, 18 de julio de 2012

Algunas reflexiones para vivir una buena vida humana entre personas, que es lo que somos, no individuos, en una sociedad posmoderna.



La siguiente reflexión, ha sido articulada a través de algunos párrafos del libro del Psiquiatra español Enrique Rojas “Los lenguajes del deseo”  (claves para orientarse en el laberinto de las pasiones).


Lo primero que se tendría que puntualizar, sería la diferencia entre persona e individuo:
 “…el hombre no es individuo, sino persona: son términos esencialmente distintos: si el primero se cierra sobre sí mismo dando vueltas circulares, el segundo es la interioridad, la realidad primaria y última, pero abierta a los demás en un doble juego de donación y recepción. Por eso el individualismo se aleja del auténtico amor y levanta un monumento a la emancipación posmoderna, tejida de indiferencia, consumismo e hipertrofia del yo.”

La sociedad posmoderna, ¿qué la caracteriza?
Podríamos  decir que es “una sociedad caracterizada primeramente por una propensión a un marcado individualismo en la que se presenta una crisis de credibilidad.
Sus expresiones de uso frecuente son el reciclaje, el relax, el consumo. Una sociedad regida, movida sobre la filosofía del “me apetece”. No hay reglas fijas. Lo importante es hacer lo que te pide el cuerpo y atreverse a ir más lejos de lo que nunca uno llegó a pensar. Se presenta también una exploración zigzagueante de las pasiones (con uno, con otro, con otro). Volar, ir y venir, diluir cualquier compromiso a través de la permisividad y el divertimento. Igual que el adolescente cambia de pareja después de un amor de verano.
Este comportamiento finalmente refleja una “cierta socialización” de la inmadurez. Una sociedad finalmente convertida en adolescente.”

Todo lo anteriormente expresado, “… descansa sobre un concepto emergente: la autenticidad.  Hacer aquello que uno percibe y que va floreciendo, dejando de lado compromisos, deberes y obligaciones, palabras que suenan a rancias y cuyo moho produce un repelús que hace saltar los vínculos endebles y las relaciones vulnerables.  Ceremonia de la confusión de lo que realmente deben ser los hechos.”
“Ser auténtico es ser coherente, procurar que entre lo que uno dice y lo que uno hace, exista una estrecha y adecuada relación.  Auténtica es una persona insobornable, verdadera, que es realmente lo que aparenta, que tiene una línea de conducta legítima, que es legal consigo misma y con los demás. Pero aquí el término es tomado de forma confusa, como alguien capaz de dar entrada a ingredientes inéditos por el solo hecho de que piden paso y llaman a la puerta e insisten con su presión.  La personalidad se vuelve así cambiante, tornadiza, inestable, sin asidero, dispuesta siempre a abrirse a los vientos exteriores que reclaman pasillo.  La plasticidad es amebiásica, diluyente, dispersora, sin remitente y sin referente. Siempre dispuesta a una nueva aventura que refrigere el clima interior con una innovación aventurera.”

Todo lo anterior nos lleva a entender cabalmente el término “amores eólicos” los cuales “nacen de vientos inesperados, en donde el carácter de novedad que rompe la monotonía tiene un punto fuerte basado en dos notas del pensamiento light: la permisividad y el relativismo, que conduce a alardes laberínticos llenos de sorpresas en donde las contradicciones mandan. Se produce una especie de “panoramización”, de zoom consumista de parejas intercambiables, en donde parece que asoma el listón del más difícil todavía.”
“Las negociaciones de la pareja eólica tiene un subsuelo: todo está preparado para la ruptura y, a su vez, no pasa nada si esto se produce, porque lo importante es hacer lo que te gusta y te parece bien y punto”.

“Todo esto se da dentro de una sociedad sin vínculos afectivos, en donde todo es transitorio, efímero, pasajero, con fecha de caducidad. Cualquier compromiso es vivido como prisión  y entonces lo mejor es hacer cada uno lo que quiera, sin hacer daño físico al otro, ya que el daño psicológico es tan etéreo que nadie puede valorarlo. El mundo de los sentimientos está entonces repleto de fragilidad y pronto a romperse, para volver al individualismo atroz y al hedonismo particular de una urna de marfil.”

“Las consideraciones éticas y morales verdaderas han desaparecido y la pareja es pasto de las llamas. Hay una visión plana de la vida (natural), pero falla la vertiente sobrenatural. Es más, el sujeto que actúa así, defiende que es auténtico, volviendo otra vez la malversación de  las palabras, al utilizar una lexicografía que se vuelve divertida y atroz, de revista del corazón para pasar una tarde aburrida y llena de sufrimiento.”

“Todo lo anterior no es otra cosa que crisis de la identidad personal.”

Dado este análisis auténtico de nuestra realidad, bien valdría la pena seguir poniendo atención al estudio que realiza el autor respecto al amor y las relaciones entre el hombre y la mujer.

“Yo no creo en el amor eterno, creo en aquel que se trabaja día a día, como una tarea de orfebrería psicológica. El amor maduro es alquimia y magia y códigos secretos y complicidad. Química y hechicería. Física y metafísica. Ciencia y arte. Corazón y cabeza. Cuando el corazón y la cabeza se contradicen, el ser humano se siente interiormente desgarrado y termina por ser una especie de veleta arrastrada por sus deseos.”

“Comprender tarde es muchas veces no comprender. Saber y conocer lo que es la vida conyugal me parece primordial. No hacerlo es frivolidad, inconsecuencia, una de las más graves carencias que se pueden tener y que van a ir bajando por la baliza de una conducta voluble, trivial, ligera, vana, cambiante, sujeta a la versatilidad del momento.”

El amor es el principal argumento de la vida. Todo se estructura en torno a él. La riqueza, variedades, matices, planos y dimensiones nos hablan de un mar sin orillas. Al adentrarnos en su frondosidad nos abrimos paso entre masas de ideas y pensamientos, buscando cuáles son sus principales claves, para comprender todo lo que se hospeda en su interior. Las relaciones entre el hombre y la mujer son cualquier cosa menos fáciles. Qué fácil es enamorarse y qué difícil mantenerse enamorado. Y lo es, porque no hay nada tan difícil y complejo como la convivencia.”

“Hay una serie de errores básicos acerca del amor y que son muy frecuentes: equivocarse en las expectativas, divinizar el amor, hacer de la otra persona un absoluto, pensar que para que una relación funcione es suficiente con estar enamorado e ignorar que antes o después vendrán crisis a las que habrá que hacer frente.”

“Algunos capítulos de textos clásicos sobre el mundo sentimental hablan de un tema que podría titularse de la siguiente manera: los afectos desordenados. Todos ellos ponen de relieve que mantener el amor es una tarea compleja y que, entre otras cosas, debe evitarse la posibilidad de estar abiertos a otros vientos exteriores emocionales, porque una vez iniciado ese derrotero puede ser difícil echar marcha atrás.”

“Esto va en contra de los aires posmodernos, que han dejado un perdigón permisivo y relativista en el ala, lo que conduce al  “todo vale”, “haz lo que quieras”, “déjate llevar de los sentimientos nuevos que brotan en ti” y cosas parecidas.  Detrás de esa explicación hay un fondo maniqueo y cínico.  Lo primero significa que las cosas son buenas o malas, positivas o negativas y no hay más; lo cual tiene un equipamiento lógico mínimo, la estructura del razonamiento salta por sus costuras.  Y cínico quiere decir que esa persona defiende  en la práctica y la teoría algo denigrante sin ocultarse, sin pudor y a la vez intentando dar lecciones de coherencia; esto es lo notable del cinismo posmoderno, el pretender dar una cierta clase de ética sin sentir vergüenza de ello.”

“Cualquier tentación de separar la forma del contenido conduce al error, porque la forma es parte del contenido. Aquí se juega con las palabras, buscadas, medidas y sospechadas, para que den una impresión bien hilvanada. Cualquier hecho puede ser interpretado de muchas maneras, pero debe buscarse siempre lo objetivo, la certeza de los hechos.”

Ante esta realidad ineludible, el camino de la educación, de la enseñanza, de la instrucción, resulta además de invaluable, urgente, necesario, apremiante, diría yo, obligatoria.

“Ha aparecido una recopilación de conferencias de Theodor Adorno titulada “Educación para la emancipación”. Para él, la pregunta ¿para qué la educación? Se responde del siguiente modo: para conseguir una conciencia cabal, verdadera, que acerque a una mayor autonomía, en una sociedad tan plural, heteróclita (cosas mezcladas sin orden ni armonía) y satisfecha de sí misma y claramente neurótica, en donde las contradicciones están a la orden del día.”

“Educar sentimentalmente es enseñar cómo conseguir una mayor armonía entre la inteligencia, la afectividad y la motivación. Buscar la cuadratura del círculo emocional, para no naufragar en una cuestión tan decisiva como ésta. Los sucedáneos del amor vienen como consecuencia de la endeblez (poco resistente)  de ideas sobre lo que es este mundo oceanográfico de la pareja.”

“Educar es convertir a alguien en persona, hacerlo libre, independiente, con criterio, para que sepa a qué atenerse y sea capaz de anunciar lo mejor en su propia vida y renunciar a todo aquello que brilla por un instante, pero que a la larga deja huérfano de humanismo y coherencia.”
“Educar es cautivar con lo mejor por ejemplaridad, visión de futuro y sentido de la vida. Educar es seducir con la razón, dar argumentos lógicos, haciendo atractivo el esfuerzo por ascender a las cimas más altas a las que puede aspirar el ser humano.” 

El principio

¿Porqué reflexionar de esta manera sobre la vida, así en forma escrita y en un medio de comunicación masiva?
Primeramente porque precisamente una de las bondades de esta forma de intercomunicación, es que con la magia de un “clic” ya se encuentra uno contactando a un monumental grupo de seres humanos y ya que esto de “reflexionar sobre la vida” tiene que ver con todos nosotros, pues que beneficie a quien lo quiera tomar. Y segundo (o tal vez sería lo primero),  existen fundamentos en la vida invaluables que se están dejando de lado y que ante su carencia, el ritmo del devenir de la misma nos está  llevando con una rapidez insospechada al sinsentido, lo cual inexorablemente nos hará toparnos de narices con una vida fracturada, desmembrada en donde estaremos perdiendo, entre otras cosas, uno de los grandes regalos que todos poseemos desde que llegamos a este mundo: una cabeza, un corazón y unas vísceras actuando mancomunadamente en equipo, aportando cada cual su parte de acuerdo con lo más apropiado a las circunstancias para vivir una vida que merezca la pena ser vivida y no hundirnos en el proceso de deshumanización ya existente entre nosotros.
Dicho lo anterior, no me queda mas que expresar que los temas que compartiré, aparentemente no tendrán una continuidad, pero subrepticiamente, como se presenta el hilo de la vida, todos llevarán una trama preséntense de la forma en que se presenten, pudiendo darles el acomodo (en su quehacer cotidiano) que cada cual necesite de acuerdo a sus circunstancias.