Creo en la familia como el espacio por excelencia que cobija y brinda los elementos indispensables para el desarrollo de nuestra seguridad interior, favoreciendo la presencia de un tipo de "blindaje" ante las adversidades inherentes a la vida, por las que todos pasamos, permitiéndonos hacerles frente de una manera mas enriquecedora que destructiva para nosotros mismos y nuestro entorno.
El libro "No hay padres perfectos" escrito por el Dr. Bruno Bettelheim, lejos de presentarse como los consejos de un experto, nos brinda herramientas para que descubramos que somos capaces de comprender plenamente y a nuestro propio modo, los problemas que nos presenta la vida en el arte de ser padres y así mismo, darnos cuenta que poseemos la capacidad de resolverlos de una forma creativa y vinculados con nuestra realidad.
El Dr. Bettelheim, fue uno de los psiquiatras y psicólogos infantiles más influyentes del siglo xx y de quien, de su obra citada, tomo los siguientes párrafos para su reflexión, invitando particularmente a los padres de niños que se encuentran cursando su infancia o a los que están pronto a serlo o desean serlo, a que realicen la lectura de este maravilloso libro que nos lleva a encontrar el camino para establecer una mutua relación gratificante con nuestros hijos, que finalmente nos hará revestirnos de un gran sentimiento de seguridad.
“…nada configura más la personalidad de un ser
humano que la experiencia de vivir en familia.”
“Al ver que en la familia se alegran juntos del
bienestar de cada uno de sus miembros o comparten las preocupaciones que se
presentan, la persona se convence de su importancia y del gran valor que tiene
para ellos; y en esto se basarán sus convicciones acerca de “su
propio valor como persona”.
“En la medida en que nos sentimos importantes
para las personas que son significativas en nuestra vida, nos sentimos seguros y las presiones de los celos se reducen en la misma medida. Una familia es
feliz viviendo junta si, cuando las cosas le van mal a uno de sus miembros,
todos los demás le apoyan y hacen de su desgracia una preocupación común."
"Una familia feliz no es aquella en que nada va
mal nunca, sino aquella en que, cuando algo va mal, al causante o a la víctima
no se le echa la culpa de lo que sucede, sino que recibe ayuda en su desgracia.
Porque si uno de los miembros de una familia anda deprimido y nadie le ayuda a
levantarse, ¿cómo puede sentir que su familia es el refugio que le brinda
seguridad?”
“En vista de ello, ¿qué ha de hacer la moderna familia? No podemos y no debemos esperar que las
amenazas de fuera nos unan… Dado que la seguridad física ya no es el principal
servicio que la familia presta a todos sus componentes, la seguridad emotiva debe reemplazarla."
"A pesar de todos los experimentos, la sociedad
humana jamás ha encontrado mejor manera de educar a sus hijos que dentro de la
familia, ni mejor sistema para obtener bienestar emotivo, ni mejor marco dentro
del cual la persona pueda tener verdadera intimidad con sus padres, una
relación que le dé seguridad interior
para el resto de su vida.”
"La seguridad que brinda la sociedad está bien,
pero no puede proporcionarte seguridad interior, ni calor y bienestar emotivos,
ni respeto a ti mismo, ni sensación de ser útil. Todas estas cosas sólo los
padres pueden darlas a sus hijos, y como mejor pueden hacerlo es cuando también
se las dan el uno al otro. Y si no las recibes de tus padres, es dificilísimo
adquirirlas más adelante, y, en el mejor de los casos, serán siempre precarias.
Así pues, todo depende de si la familia moderna puede proporcionar esta seguridad
emotiva basada en la intimidad personal
y en el amor y el respeto mutuo de todos sus miembros.”
“Si queremos construir una base firme para la
vida en familia partiendo de los lazos emotivos que existen entre sus miembros,
debemos tomarnos los sentimientos muy en serio, en especial los de infelicidad.
La razón se funda en que cuando estamos de buen humor casi todo el mundo
disfruta de nuestra compañía. Por lo tanto, es muy importante que prestemos la máxima
atención a todos los integrantes de la familia cuando se sientan desgraciados,
así como que nos esforcemos por comprenderles; que les demostremos que no los
consideramos tan frívolos como para ser capaces de superar una infelicidad en
cuestión de unos momentos.”
“También es necesario que recalquemos desde el
principio la importancia de los lazos
emotivos en nuestras vidas y que los
fomentemos tan asiduamente como sea posible."
"Debemos interesarnos tanto por ellos como
nuestros antepasados se interesaban por buscar la salvación y la supervivencia.
Debemos dedicarles tanto tiempo y esfuerzo como los padres de épocas anteriores
se dedicaban a trabajar juntos con sus hijos para que la familia funcionase
desde el punto de vista económico. Éstas eran las circunstancias de las cosas
esenciales que unían a la familia, y cuando ésta conseguía salir adelante, cada
uno de sus miembros se alegraba de pertenecer a ella y esto le daba seguridad."
“Hoy día corresponde a los lazos emotivos hacer
todo esto. Cuanto más fuertes hagamos estos lazos, más probabilidades habrá de
que todos y cada uno de los miembros que conforman la familia, lleguen a ser
personas fuertes y seguras.”
Bettelheim, Bruno. No hay padres perfectos. Ed.
Crítica. Biblioteca de bolsillo.
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